¿Cómo Hicieron Unos Jóvenes Africanos Para Entrar en la Historia del Cine Filmando Con Sus Teléfonos Celulares?
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Fecha de publicación original: septiembre de 2024.
Para creer en el cine hay que creer en el cine. Confiar en ese pacto tácito de verosímil en el que Rambo puede amasijar a miles de asiáticos solito, un golden retriever puede ser campeón de basket o este escriba convertirse en un zombie tóxico. Y desde Internet, suelen asomar fenómenos que usan herramientas digitales para intervenir la realidad y, de paso, contar historias ungidas en nuevos pactos. Esas nuevas tecno-melodías fantásticas, ambiciosas, indómitas, auténticas.
El nombre “African Cinematic Universe” ya se huele fantástico, ambicioso, indómito, auténtico.
Pero antes de entrarle a esta the next big thing, un pequeño ejercicio básico de composición/tema: “cinematic universe”. Repasemos: se trata de una franquicia de medios y de un universo compartido, centrado en una serie de películas, personajes o cosmogonías. En ese sentido, quienes mejor explotaron los “cinematic universe” fueron los de Marvel, con su MCU, que partió con Iron Man y hoy reverbera en Echo, Agatha All Along, Eyes of Wakanda y quién sabe cuántos productos más.
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Volvamos. El African Cinematic Universe es un proyecto nativo de Sierra Leona, en África occidental, por lo que habría que ver si países como Burundí, Cabo Verde o Kenia también forman parte de ese verse. Pero no es tan importante como sí lo es su gesto: hacen películas. Con nada, estos jóvenes le echan ingenio y sacan de la galera algunos trucos que compensan con nervio, entusiasmo y frescura su falta de recursos.

African Cinematic Universe: la revolución independiente
“This is made of youths with the prestige becoming great filmmakers”, escriben en la bio de su canal de YouTube, que traducido sería algo así como “Proyecto conformado por jóvenes con el prestigio de convertirse en grandes cineastas”. Es un lindo anhelo, digamos, que encapsula un estatus de culto instantáneo. Los pibes filman con sus teléfonos celulares y editan con una app gratuita llamada CapCut, aquella que supo tener popularidad en épocas pandémicas.
A la proeza de la técnica (la de filmar con nada, ya que arrancaron con un Samsung Galaxy y ahora tuvieron un upgrade al iPhone X) se les suma la virtud de la realización (lo que hacen está muy bien): He Has Gone Rogue, su primera película es una gema sci-fi rarísima, una de esas perlitas que empujan a creer en el cine –hay que creer en el cine– y se ensanchan espectacularmente entre la estridencia pop, el bizarrismo involuntario y el mar de ganas.

