Como gran parte de los freestylers, y como su gran amigo Klan, Dtoke empezó a fumar a una edad temprana. En esa época, un bagullo, una pequeña bolsita de marihuana que alcanzaba para armar unos 10 porros finitos, costaba tan solo 5 pesos (aproximadamente 50 pesos Argentinos hoy en día, o menos de un dólar estadounidense, considerando la inflación).
“Era un paragua [cannabis prensado traído del Paraguay] bien fiero, que venía dentro de una bolsa de residuos negra… Te armabas unos 10 finitos con eso, muy bien,” dice Dto. “Era un 5 pesos muy generoso.
“Había que juntar unos cables ahí [cuando ibas a comprar porro] porque el timbre de la casa no funcionaba. Entonces se juntaban unos cables, pup-pum, y salía el chabón… Pasamano y estamos. Ya.”
“Era un paragua bien fiero, que venía dentro de una bolsa de residuos negra… Te armabas unos 10 finitos con eso, muy bien.”
Al principio Dtoke fumaba marihuana, y de no muy buena calidad, sólo durante los fines de semana. Pero un día un amigo del trabajo le convidó un porro armado.
El misterioso charuto venía con la promesa de volarle la cabeza.
“El chabón me dijo que era una Skunk,” comenta Dto, que no estaba preparado para la potencia del cannabis que le habían regalado. “No se si era Skunk o veneno de rata que tenía ese porro, pero me dio vuelta como un paty [una hamburguesa], de una… Me quedé pegado a la cama esa noche, atornillado, no me podía ni mover.”
El Regreso Del Jevi
El mal viaje llevó a Dto a dejar la marihuana por casi 2 años.
Fue entonces cuando empezó a comprender que el cannabis tenía mucho más para ofrecer.
“Los primeros porros que me fumaba, era estar en una mesa con mis amigos y hacíamos competencias de el que hablaba perdía… Estábamos como 2 horas callados la boca, tipo película, posta, real,” recuerda. “Terminaba comiendo Mantecol y tomando Coca-Cola y sintiendo unos sabores únicos…”
Con los años, Dtoke descubrió las cualidades medicinales del cannabis, tanto a través de su propia experiencia como por la de familiares y gente cercana que usa aceite de cannabis y otros productos para tratar diversas condiciones.
“Los primeros porros que me fumaba, era estar en una mesa con mis amigos y hacíamos competencias de el que hablaba perdía… Estábamos como 2 horas callados la boca, tipo película, posta, real.”
Su descubrimiento coincidió con un momento en que la calidad del cannabis empezó a mejorar mucho en la Argentina. Por eso, hoy en día, Dto trata al cannabis con mucho respeto.
“Hoy aparece cada bomba… El porro me gusta mucho; pero antes me fumaba 3 porros por día. Armaba a la mañana con el café con leche y todo el día fumando porro… Ahora fumo todo el día pero fumo menos: me armo un porro del mismo tamaño que hace tres años y me dura todo el día, porque busco otro flash. No quiero que me deje muy chiflado; estamos haciendo muchas cosas, mucho tiempo al palo…
“Me gusta más estar relax, con la cabeza abierta, pero no abrumado… Pero igual a todos les pega distinto.”
“El porro me gusta mucho; pero antes me fumaba 3 porros por día. Armaba a la mañana con el café con leche y todo el día fumando porro… Ahora fumo todo el día pero fumo menos.”
Durante el día, una sequita a la vez, agrega.
A la noche, es otra cosa: ahí si el Dto se pega una “fumada más arriba.” Luego disfruta de jugar videojuegos o ver películas.
Juancín comenta:
Hay una evolución muy parecida entre el consumo cannabico del Dto y su historia en las batallas de frestyle.
Dto arrancó compitiendo en todas las plazas, y se hizo lugar a fuerza de chistes ingeniosos y picardía barrial, con un estilo sencillo. También Dto arrancó fumando marihuana de baja calidad (prensado), y en grandes cantidades.
Con el pasar de los años, Dto no solo refinó su manera de consumir, empezando mejorar la calidad del producto y distanciando más cada dosis, sino que también refinó su manera de competir; evolucionó a su estilo y le dio mayor potencia, vuelo, reconocimiento internacional y épica. También empezamos a verlo más selecto respecto a qué competencias presentarse.
Pero el Dto no es ningún experto ni un sibarita. Dto disfruta de plantas que no pegan tanto, pero que tienen rico sabor.
“Me gustaría poder fumar un bate así largo, todo el día fumando, y que quede piola pero no re volado… Yo quiero que sea rico y que lo pueda disfrutar… No terminar re loco con las medias en la oreja.”
Rap Y Porro
Dtoke dice que el cannabis lo ayuda a escribir sus temas, pero no le sirve para presentarse en competencias de freestyle. Dice que el porro lo pone un poco nervioso.
“Pienso demasiado, me enrosco, me empiezan a transpirar las manos. Tenés que salir a rimar ante un montón de gente,” Dto revela.
Usualmente rodeado de otros rapperos, rara vez encuentra gente que no consuma cannabis en alguna forma o medida. Pero también nota como generaciones mayores están superando el estigma asociado a la planta.
“La gente cambió la cabeza,” dice.
‘Lega, Legalización’
Como toda persona sensata, Dtoke piensa que el cannabis debería ser legal.
“Sería mas positivo para todos. Los pibes van a estar menos perseguidos, las cosas van a ser menos turbias, menos oscuras, va a haber menos gente enriqueciéndose ilícitamente…
“No es como otras drogas duras: el churro es re tranqui.”
“Que cada uno pueda tener su planta hace que la gente relaje un poco mas… Y, por lo menos, por el lado de la marihuana, calculo que el narcotráfico va a reducirse, porque si me dejan plantar a mi, a mi primo, a mi hermano, al otro… Siempre vamos a tener un cuete ahí dando vueltas y no le vamos a tener que comprar a nadie…”
Para él, la respuesta es obvia: hay que legalizar el cannabis.
“No es como otras drogas duras: el churro es re tranqui,” dice.
Unas Palabras Sobre La Final De La FMS
Para mí, no era necesario ir a ver una fecha de la FMS en vivo para poder escribir esta nota. Pero, siendo muy fanático del hip hop en general, y del freestyle Latino en particular, la oferta de entradas de cortesía por parte de la organización fue muy bien recibida.
Quiero contarles de una experiencia única, conmovedora, real, y loable.
Llegamos a un estadio repleto, algo así como 14.000 personas. Ni un asiento libre. El campo, hasta las manos. La energía, al palo.
Después de una media hora de espera, se apagan las luces y comienza la cuenta regresiva: 10, 9, 8, 7….
La gente, estallada.
Se escucha la voz de El Misio, sin dudas uno de los mejores presentadores de batallas de freestyle de la historia. La multitud se vuelve loca.
“¿Están listos?” — pregunta varias veces con voz ominosa.
Durante los minutos de presentación, Dtoke comienza a lucirse, exhibiendo su clásico estilo old school y una lírica que siempre busca reivindicar lo original de la movida del freestyle.