El single
En la obra de Mi Amigo Invencible hay un trabajo artesanal muy grande de fondo, donde se labura el concepto. Nada se hace al tun-tun. Cada título que Mariano le pone a sus canciones está infinitamente pensado, llevándolo hasta el agotamiento.
“Nosotros no trabajamos sobre la superficialidad. Si suena bien, buenísimo, pero todo tiene una explicación, todo tiene un porqué. Es medio una enfermedad también, a mí me vuelve loco”.
Aunque quizás algo insalubre, la obsesión ha dado sus frutos: el título de este single no podría ser más acertado. Aterciopelado y cautelosamente optimista, “Suavemente Entusiasmada”, la canción y su contraparte visual, cumplieron con lo que su nombre prometía.
Suavemente Entusiasmada, the movie
Decidieron denominar al film de duración de 10 minutos como una “película” porque, según explica Mariano, “tomó una fuerza muy grande y se desprendió de la idea de ser un videoclip”. Y añade: “A su vez, la dirección [Federico Tachella], el guión, el tratamiento del personaje, todo fue más por el lado de nuestra experiencia cinematográfica. No estábamos tratando de generar ritmo e impacto visual, que es lo que más o menos sostiene la idea de un videoclip”.
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En esta ocasión, MAI optó por trabajar desde otro lugar -fuera de su rol de músicos- y dejar que la obra crezca y hable por sí sola. Según cree Mariano, eso también es lo que hace a una película. Ésta sigue de cerca la noche de una chica cuyos rasgos faciales se alejan de lo que el grueso de la sociedad suele identificar como “normal”. Pero, ¿qué es lo “normal”? Ella. Sus actividades. Sus relaciones interpersonales.
“Primero y principal: nada de golpes bajos, nada de ‘ay, es distinta’, esas cosas no se manejaron acá”, asevera Mariano. “Tratamos de trabajar con normalidad y que las situaciones, las acciones nos emocionaran en distintos planos”.
Dulce, sin ser empalagosa, con un sentimiento palpable de amor, la película acaba por conmover. Sin embargo, según describe el cantante, no posee un mensaje pre-escrito.
“La magia de haber creado algo que tome vida propia es que cada une interprete lo que se le cante. Nosotros sólo lo hicimos, no tratamos de enviar ningún mensaje porque así se trabajó el guión también”.
Así y todo, es innegable que el feeling del video es justo lo que escasea hoy en día: cariño. Mariano dice que el esfuerzo estuvo en traducir lo que la canción les estaba diciendo, principalmente desde lo sonoro.
“Es como una sensación que te entra al corazón, o al pecho, o a la cabeza, o a donde sea, pero sin decir nada”, explica.

La escena
Conmoviéndose incluso al contarlo, el cantante relata cómo, cada vez que veían la película en el proceso de hacerla (“la hemos visto treinta mil veces”), les daban ganas de llorar. Más concretamente, Mariano apunta a la escena cúlmine del film: una fiesta, donde lxs chicxs se empiezan a dar besos y el grupete termina enroscado en un colchón.
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“Cada vez que la veo me quiebra porque me conecta con el pasado pre-cuarentena. Me conecta de una manera que reafirma filosóficamente que si hay algo de lo que no hay que olvidarse es del amor, de los afectos y del contacto con lx otrx. Si justamente hay algo que está sucediendo ahora es el frenar con el contacto cuerpo a cuerpo y para mí eso no es nada positivo”.
Admite haber dudado, cuando empezó la cuarentena, si estaba bien o no estar un poco solo. Al rato se dio cuenta que no. Tanto tiempo solxs, no.
“No entendía cuando mi mamá me decía: ‘Loco, somos seres que se tienen que conectar entre sí’. Yo le decía: ‘Sí, de una, de una’, pero no lo sentía. La película me lo hizo entender“.

Azúcar, flores y muchos colores
La escena en cuestión, que ya contaba con todos los ingredientes necesarios para crear algo superpoderoso, no podía no tener la sustancia X: MDMA. A sabiendas de que hacía mucho que no se veían y de que, dado el contexto, iban a estar “muy frikis”, acudieron al éxtasis para ablandar la situación.
“Fue una decisión de producción”, comparte con absoluta seriedad.
“Parte del presupuesto fue destinado a un poco de MD, para conectarnos de otra manera. Para jugar un poco, divertirnos y ver qué sucedía. Para darle suavidad. El MD te suaviza e iba todo bajo ese concepto de terciopelo, suavemente, ese entusiasmo que te activa”, explica. Y concluye: “Fue una muy buena decisión. En pos del arte, eh, posta”.
Entre otras decisiones clave para lograr el clima adecuado estuvo la de no filmarlo todo de un tirón. En vez de hacerlo a las apuradas y bajo la presión de un solo día de rodaje, optaron por gastar el doble de plata para filmarlo en dos. Así, todo fue más relajado.

Por último, para máxima seguridad (y máximo placer), el equipo entero se testeó para COVID-19 antes de asistir a la jornada.
“Pudimos conseguir unos test para hacernos antes de filmar. Si no, no hubiésemos podido hacer eso. Somos muy respetuosos y responsables al respecto. Nadie quiere estar contagiado de nada, a nadie le chupa un huevo porque la pandemia es real. Hemos sufrido cosas feas en torno a la pandemia y no queremos potenciarla“, sentencia.
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“No quiero mencionar la maldita palabra que empieza con ‘v’, pero el arte tiene que contagiarte, infectarte”, añade.
Lo único que MAI pretende inocular es amor, que se propaga a través de su obra. El arte, según asegura Mariano, es tan contagioso como la energía del MD.
Fotos cortesía.