Lara91k: 'Quiero Crecer Acá y Hacer Crecer la Música Argentina'
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“D.N.I.” de 2019 fue el primer lanzamiento oficial de Lara Artesi bajo el nombre Lara91k. Menos de dos años después, quien fuera vocalista y compositora de Coral Casino lleva varios singles como solista en su haber y está pensando en un álbum.
Su último tema, junto a Karne Palta, se llama “Tell Her”. Lo precedió “Isla”, compuesto por su hermano Iván Artesi y producido por Percii. Y el año pasado pegó hit masivo: “Dándote”, junto a Cazzu y Chita.
Lara habita un lugar híbrido, difícil de encasillar en el panorama musical actual. Es de las artistas femeninas con más crecimiento dentro del under devenido en mainstream y cuenta con varios años de carrera sobre sus espaldas.
Hace música pop pero de espíritu lo-fi, trapea desde bastante antes de que se ponga de moda, pero sus letras -a veces un poco emo, como ella misma describiría- suelen hablar de sentimientos más que de zapatillas caras. También le gustan las bandas y los instrumentos.
Ella misma asegura que no se siente parte de ningún género, pero sí de una escena. Una escena alternativa que está en el medio del rock/indie y el trap. “Aunque no tenga tanto que ver nuestra música en sí, siento que comparto eso con Cato y Paco (Ca7riel y Paco Amoroso), por ejemplo”, aproxima.
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Pero no se considera “ni a palos” una artista de trap: primero porque recién está empezando, y sabe que quiere hacer muchas cosas diferentes. De su cabeza han salido boleros, canciones emo, reggaetones. “Y no me interesan los géneros en ningún aspecto en esta vida”, sentencia.
Sol, arena y guitarras: Lara Artesi pre 91k
La historia de Lara en la música viene de larga data. En el año 2007, tocó por primera vez en El Refugio del Rock, un bar de Pinamar. Acompañada por amigos, interpretó algunos covers. La buena estrella ya se hizo presente desde esa primera fecha: “Fue mi primer show y cayó Willy Crook, fue a buscar el saxo y se puso a tocar conmigo”, rememora. “Yo era muy fan de él desde chiquita por mis viejos así que fue increíble”.
En aquel entonces, Lara vivía en la ciudad costera; así fue durante toda su adolescencia. Su familia tenía un hotel allá y, en la crisis del 2001, fueron a instalarse con sus xadres. Vivían en la casa de atrás y en verano convivían a diario con turistas.

En esa época, Lara miraba mucho Rocket Power y MTV y le gustaba mucho la onda punky californiana, así que vivir en Pinamar era un poco como un sueño. “Pasar la adolescencia en un lugar tan turístico es como estar y no estar en ningún lado. Siento que vivir en un lugar así te vuelve más soñadora, medio emo, profunda… para adentro y también para afuera. Éramos muy de inventarnos las situaciones porque en invierno no pasaba nada. Pero tenía los mejores amigos del mundo, un grupo increíble de gente piola e inspiradora, unos loquitos de la playa”, recuerda con cariño.
Luego, junto a quien era su novio, armaron una banda llamada Slow P. En sus palabras, eran “medio reggae, medio The Police, medio Sublime”. Y, después, con su amigo Clauss Hesse -de Pinamar, el mismo que la acompañó en su primer show- formaron el dúo indie Lara Clauss. Y, al año siguiente, llegó Coral Casino, luego de conocer a Roque, actual OroDembow. En ese momento, Lara ya estaba harta de la guitarra.
La era Coral Casino
El primer disco de Coral Casino fue Slytherin, una mezcla entre vaporwave, trap y R&B que en su momento fue totalmente fresco y novedoso. Y tuvo una recepción que ni ellxs se esperaban. “Fue muy lindo porque cada uno aportó mucho. Estuvimos todo el 2014 grabándolo y diciendo ‘no puedo creer lo que estamos haciendo, es increíble’. No había casi referencia de nada así acá. Fue muy genuino y orgánico nuestro cruce”.
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Lara recuerda esos inicios con mucho amor, como una etapa en la que sabían que tenían algo grande entre manos pero que salía con total naturalidad. “Fue casi sin pensarlo. Todo ese principio fue increíble. La inocencia… los inicios de los proyectos son hermosos porque hay mucha inspiración y muy pocas fórmulas. Hay algo lindo en no entender qué carajo estás haciendo. Después, los procesos creativos se vuelven más difíciles: estás pensando en no hablar de ciertas cosas, o presionándote por siempre hacer algo nuevo, te empezás a enroscar. Me pasa siempre que hablo con amigxs artistas, la rompen y están todos re enroscados”.
Por todo esto, y porque con Roque se adoran y tienen una química artística que trasciende, es que tampoco se siente cómoda hablando de Coral Casino en pasado: “Coral fue un viaje muy zarpado. Y a Roque lo amo. Hubo un momento en donde era claro que teníamos que cada uno flashear la nuestra, pero estamos abiertos a que sigan sucediendo cosas. Algún día amaría volver a sacar un disco de Coral. Pero yo tenía adeudado, sobre todo como mujer en la música, salir a hablar de mis cosas y en un dúo eso a veces es complicado”.
Romántica incurable
“Cada año me animo más a decir que sí produzco. Generalmente digo ‘hago unas maquetas de mierda y alguien me las arregla’ porque para mí la música siempre fue más de vomitar algo y no tanto de sentarme a trabajar los beats. Ahora estoy más exigente y más involucrada”, cuenta Lara. Pero el proceso es muy diferente para cada canción: puede hacer un beat entero y trabajarlo con alguien, o empezarlo y dárselo a algunx productorx para que lo termine, subirse a un beat hecho por unx amigue o ultimar los detalles de un beat hecho por otrx. Lo primero que produjo 100% sola fueron varios tracks de su último mixtape, subido a YouTube, que se llama Romance.

