Malajunta Malandro: Devoción por Larralde, Lectura Popular, Timidez y Más de 15 Años Activando Hip Hop
¡No te pierdas ni una noticia! Suscríbete a nuestra newsletter GRATUITA y súmate a nuestro canal de Telegram o canal de WhatsApp.
Anuncia en El Planteo, el medio cannábico más leído en el mundo de habla hispana.
Síguenos en: Instagram // Facebook // Twitter
Mauro dice, hace dos años, en YouTube: “Este momento de mi vida se llama felicidad”. Una bandera del club Tigre que hace de puerta al conventillo de la estación de Carupá dice: “EL MATADOR”. El viejo Don Antonio, sentado en la estación de servicio de la avenida Cazón, mirando a lo lejos la televisión en la pared, con el cigarro en la oreja, le dice a la chica del mostrador: “Son lindas las canciones del muchacho este. Me dan paz”. Antes de entrar al chino, Ezequiel Mansilla, el Malandro, 36 años, 16 en la cultura hip hop, mira como para sacar charla y dice: “Me hice mi casa al final, che”.
Contenido relacionado: ¿Qué es la Cumbia 420? Todo Sobre el Fenómeno L-Gante, Perro Primo y DT.Bilardo
Pagar la última bolsa de cemento, mirar de abajo, llena, la cabecera de la cancha de Tigre, la paz que trae el viejo cuando vuelve silbando de trabajar, la alegría de que el trompo de Internet te haya tirado, justo justo, ese tema. De muchas maneras, desde hace muchos años, y con la pericia que dan las horas de vuelo y de bajón, el Malandro supo registrar en su música las vivencias de los que cruzan la ruta para vivir. Sea de día o de noche. Mañana domingo, a las 19, ese registro se apunta otro hito, la presentación del último álbum del MC de Las Tunas, De Nuevo, en la Sala Siranush.
En la previa, El Planteo charló con el MC para hablar de la música, la calle y de cómo insistir, como Mauro con YouTube, como la familia de la estación de Carupá, como el viejo, como él mismo, con los artificios que le acercan, a los humildes, la felicidad.

Música nueva, música de siempre
—¿Cómo llegó la idea de De Nuevo?
Malandro: Este disco lo pensé como una manera de devolverle a la gente muchas canciones que ya existían hace tiempo, pero que ahora tenía la oportunidad de grabar mejor. Hay canciones que tienen ya sus años y la gente las sigue pidiendo y no pueden faltar en el repertorio, como “En las buenas y en las pairas”. Volver al estudio para grabar esos temas con mejor producción fue una oportunidad muy linda.
Contenido relacionado:
—De aquellos años hasta hoy, tu propia relación con tu elemento de trabajo, la música, habrá cambiado mucho. ¿Cómo ves eso?
—Yo nací en el ‘84 y la música de los vagos que curtían escabio, fasito -que el fasito era tabú, los veías con los ojos rojos y era como estos están re drogados-, escuchaban heavy metal. Hermética a full, Ácido Argentino, Víctimas del Vacimento, Sepultura, Ratos de Porao, Cowboys from Hell de Pantera. Yo tenía once años y mi mamá y la vecina se juntaban abajo a tomar mate en el verano, y mi vecino, vení pibe, vení, y fumábamos cigarrillos y escuchábamos eso en un grabador y era como, “uh re grosso, estoy fumando escuchando esto”. Me acuerdo que estaba en séptimo grado, y con pintura Polydor, un vecino me pintó una S de Sepultura en una remera negra. Yo le pedí un jean chupín negro a mi mamá y me vestía de heavy metal. Iba a la escuela con la remera de Sepultura abajo del guardapolvo. Y yo no entendía lo que decía, pero era como, sí, esto es lo que se escucha… A mí la música me salvó la vida, me hizo más extrovertido. En la escuela era súper tímido, nunca le pude decir a una mina que me gustaba o escribirle una carta. Siempre era perdedor, porque el que es tímido, en la escuela, es perdedor. Siempre fui tímido para encarar la vida. Pareciera que no, pero ahora porque estoy en un momento íntimo. Siempre mi vida gira íntimamente, con la gente que ya me conoce, pero me cuesta mucho desenvolverme. Me cuesta ir a comprarme ropa. Me pongo mal, nervioso. Y la música fue como el lugar para decir. Para explayarme y mostrarme.