Néctar: el Extractor de Aceite de Cannabis Automático Hecho en Argentina
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Néctar es un extractor de aceites esenciales desarrollado íntegramente en Argentina.
Nació como proyecto final de cinco diseñadores de la carrera de Diseño Industrial de FADU, UBA, tres años atrás, y hoy es llevado adelante por el diseñador industrial Franco Di Paolo y el ingeniero químico Lucas Gille.
Apto para obtener resinas y aceites de cualquier matriz vegetal, su proceso de extracción es novedoso, y sus resultados, de una pureza y precisión no conseguidas por las vías tradicionales. Tanto así, que Néctar, el extractor de aceite de marihuana made in Argentina tiene el potencial democratizar y perfeccionar el universo de la producción de aceite de cannabis medicinal en nuestro país.
Todavía en instancia de prototipo, es una máquina que cualquiera puede usar: completamente automática. Se introducen los cogollos en un cilindro metálico, el dióxido de carbono en formato hielo seco, se ajustan los parámetros de extracción, se aprieta un botón y al poco tiempo se obtiene el aceite en estado puro. Wow.
Inicios y desarrollo de Néctar, el extractor de aceite de marihuana hecho en Argentina
“Un incentivo fue que en marzo de 2017 se abrió el debate de la legalización del cannabis para uso medicinal” cuenta Franco, sobre la reglamentación de la ley 27.350, que regula la investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de cannabis. “Y quienes producían lo hacían de modo artesanal, con bowls, sustancias… Queríamos algo que automatizara un poco el proceso”, comenta.
A través de una investigación exhaustiva previa a comenzar con el desarrollo del producto, llegaron al método de extracción supercrítico, que es el sistema que usa Néctar. Lucas desarrolla: “El nombre entero es ‘extracción por fluidos supercríticos’, usa fluidos como solvente -siendo el más común es el dióxido de carbono-, y se los lleva a una presión y temperatura bastante alta pero que dentro del mundo de cosas que pueden estar en estado crítico, es bastante bajo. La particularidad es que este solvente no queda en la extracción, no es parte del resultado final. En la extracción por alcohol, todos los cannabinoides y los compuestos te quedan disueltos en el solvente (o sea el alcohol). El dióxido de carbono es un gas: una vez que extraés, se evapora y se disocia solo de toda la resina y todos los cannabinoides. Te queda una resina sola, súper pura, sin residuos”.
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Esta posibilidad de estandarizar la calidad de la producción de aceite, llegando a un producto de absoluta pureza y de concentraciones específicas, fue lo que inmediatamente llamó la atención del mundo científico. No solamente por su pureza y su seguridad sino también porque, dadas sus condiciones materiales, sirve para aislar componentes selectivamente. Esto lo vuelve ideal para la investigación tanto en cannabis medicinal como en cualquier sustancia de origen vegetal.
Los diferentes componentes tienen diferentes puntos de ebullición, y manipulando la presión y temperatura del dióxido de carbono, se pueden extraer selectivamente. Es decir: en el caso del cannabis, pueden extraerse terpenos, THC o CBD por separado con solo ajustar algunos parámetros y esperar lo que haga falta según la cantidad de materia prima. Casi un sueño.
El interés de la comunidad científica
En 2017, cuando el proyecto era aún parte de una materia de la universidad, Néctar llegó a una cátedra de la Universidad de Farmacia de la UBA por medio de una bioquímica, conocida de Franco. A través de ellxs se dieron cuenta de que tenían entre manos algo que cumplía con los más altos estándares científicos.
“Nos contactaron con una cátedra que a lo que se dedicaba principalmente era a hacer extracciones de plantas y estudiar sus propiedades medicinales. Durante esa parte del proceso fueron consultorxs, le dieron sentido y validación al proyecto. Nos fueron ayudando haciendo análisis de los aceites que extraíamos, haciendo comparaciones de métodos de extracción, hasta hicieron un paper. A ellos les sirve para su trabajo, y a nosotros nos sirve su validación de expertxs”, cuentan. Lxs farmacéuticxs lo dijeron: es el proceso ideal de extracción, por su nivel de exactitud y pureza.
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También fueron contactados por gente de UBA Exactas que está haciendo una investigación cognitiva relacionada con las drogas. “Casi no pueden hacer experimentos por la condición de ilegalidad de las sustancias. Entonces lo que hacen es tomar el desarrollo experimental de otros estudios hechos en otras partes y llegar a sus propias conclusiones. En ese contexto me contactaron muy interesados por la máquina. Querían usarla para extraer distintos componentes y tener un parámetro bien claro y riguroso de cómo se administra, porque “una seca” no es una unidad de medida”, se ríe Franco. “A ellos los conocimos en Expo Cannabis. Tenían un stand muy bueno en donde te hacían un encefalograma en el momento. Íbamos a hacer algo en conjunto pero nos agarró la pandemia”.
El recorrido del proyecto
Desde su aparición, Néctar recibió el interés y el impulso de diversos organismos y medios. Luego de ganar en 2018 un premio del ministerio de producción junto con el INVAP (con otros 14 proyectos), recibieron una serie de tutorías enfocadas en la otra parte, igual de importante, del desarrollo de un producto: el desarrollo de un emprendimiento y el armado de un modelo de negocios. A partir de ahí, Franco se puso a trabajar con un ingeniero electrónico y con Lucas, su actual socio. Y desde que les hicieron una nota desde el medio en Ciencia y Tecnología de la UNTREF, el interés por el proyecto se disparó. La bola corrió veloz, no sólo por los medios de comunicación sino también entre potenciales inversores.
Pero para salir de la instancia de prototipo, poder producirse y comercializarse, Néctar necesita primero definir en qué mercado se insertará. Los planes de desarrollo y posterior lanzamiento dependen de inversores y se vieron perjudicados por la pandemia del coronavirus, que obligó a pausar toda actividad.