Soberanía de los Estados Mentales: una Aproximación a Byung Chul Han
¡No te pierdas ni una noticia! Suscríbete a nuestra newsletter GRATUITA y súmate a nuestro canal de Telegram o canal de WhatsApp.
Anuncia en El Planteo, el medio cannábico más leído en el mundo de habla hispana.
Síguenos en: Instagram // Facebook // Twitter
La historia de la filosofía, y por lo tanto de una parte del conocimiento humano, está llena de paradojas. Pensemos por un segundo en el fundamento de la filosofía moderna, el cogito cartesiano, inmortalizado en la fórmula cogito ergo sum o “pienso, luego existo”. Descartes se propuso dudar de la realidad, de las verdades matemáticas, de la bondad de dios. Pero no puede dudar de que está dudando. Así, el fundamento de la filosofía moderna reside en una paradoja: una duda que no puede dudar de sí misma.
Contenido relacionado: El Capitalismo Consciente es una Coartada y una Disculpa por Nuestro Paradigma Existente
Pensemos en Platón, tal vez uno de los pensadores más influyentes de la disciplina que se rompió la cabeza buscando la esencia de las cosas, aquello que no podemos sacarle a algo sin modificarlo por completo. Luego de una vida de trabajo, reflexión y búsqueda, Platón concluye que las esencias están en otro plano de la realidad y se mantienen alejadas de la corrupción de la materia. La esencia de las cosas está fuera de ellas.
Avancemos unos cuantos siglos hasta Kurt Gödel, uno de los matemáticos más brillantes de la humanidad. Gödel demostró que nuestro sistema de conocimiento más sólido, la matemática, contiene, producto de esa solidez, enunciados que no se pueden probar ni refutar. Puedo continuar citando ejemplos pero no es lo que hoy nos congrega.
El filósofo coreano Byung Chul Han, en su conciso libro “Psicopolítica” estructura todo su argumento alrededor de una paradoja: la libertad se convirtió en una herramienta de dominación. Y de esto voy a hablarles hoy.
Si no leíste “Psicopolítica” podés escuchar el audiolibro que grabé para un capítulo de mi podcast.
El poder inteligente
Byung Chul Han es un filósofo de Corea del Sur, educado en Alemania. Para él, el estrés, la angustia, la depresión y la ansiedad son síntomas del modo de producción en el que vivimos. El resultado de una paradoja: nuestra propia “libertad” es la nueva coacción.
Podemos discutir horas si primero vienen las condiciones de producción y después la ideología. La respuesta de qué es prioritario a nivel ontológico nos va a ubicar en diferentes posiciones académicas y políticas. Lo que no se puede negar es que ambos fenómenos conviven en forma simultánea y coexisten.
Contenido relacionado: One Nation Party: ¿Puede este Desconocido Partido Traer un Nuevo Paradigma Político?
Foucault se caracterizó por pensar cómo el paso del modelo de producción feudal al capitalista había afectado las vidas de las personas. Llamó a su teoría “Biopolítica” porque determinó que la coerción más fuerte se dio sobre el cuerpo y las formas de administrarlo, nombrarlo y controlarlo. Podemos decir que Foucault caracterizó el ejercicio del poder en el período del capitalismo clásico bajo lo lógica de lo que otro gigante como Max Weber llamó “la ética protestante del trabajo”. De forma muy esquemática podemos definirla como la noción del trabajo en tanto deber, un deber moral o ético. Entonces, tenemos la tríada capitalismo clásico, ética protestante y biopolítica.
Byung Chul Han pega un salto y nos arroja a pensar el presente: de ahí su importancia y vitalidad. Ahora bien, el capitalismo cambió, la ética protestante también, y la biopolítica mutó en “psicopolítica”. La mutación del capitalismo tiene que ver en parte con el paso del capitalismo ligado a la producción hacia un capitalismo ligado al poder financiero. Esto se da como consecuencia de la salida del patrón oro en 1971 por parte de Estados Unidos bajo el gobierno de Richard Nixon. Mientras que en el capitalismo clásico la moneda tenía un valor convertible (se podía cambiar por un metal precioso) hoy el dinero también está sometido en sentido estricto a la oferta y la demanda. Su valor sólo depende del poder de un Estado para convencer mediante la coerción a sus habitantes de que lo usen.
El filósofo finlandés Pekka Himanen desde hace al menos quince años acuñó el término “ética hacker” para explicar un nuevo fenómeno: la transición de la ética protestante del trabajo como deber a la ética hacker (surgida dentro de las comunidades de programadores y de ahí su nombre) del trabajo como pasión y goce.
Contenido relacionado: Noticias Científicas y Titulares Sensacionalistas: ¿Cuántos Son Mentira?
Lo interesante es que cuando Himanen apunta a decir que la ética hacker es una especie de subversión del fundamento del trabajo (porque uno estaría gozando más que cumpliendo un deber) no llega a contemplar la posibilidad de que ésta reemplace por completo a la ética protestante y se convierta en la nueva ideología hegemónica del turbo-neo-pos-trans- capitalismo.
¿Qué cosa más perfecta para un empleador que sus empleados no sólo trabajen por deber sino que lo hagan por pasión?
Byung Chul describe a esta nueva ideología como smart power. Es el paso de la lógica de la imposición a la lógica de la seducción.Ya no se nos impone un modo de vida sino que el capitalismo nos vende un sueño que nosotros mismos hacemos propio. Anhelamos ser algo autodeterminado, un “proyecto libre”, elegir nuestra carrera, encontrar nuestra pasión y triunfar en ello. Viajar por el mundo, ser tu propio jefe, tener tu propia empresa. Ser libre, emprendedor, independiente. Pero cuando eso no funciona aparecen los efectos secundarios: depresión, angustia, frustración, estrés… Porque la responsabilidad de ser un sujeto “exitoso” (según los parámetros de la ideología hegemónica) pasa a depender de nosotros mismos. Y si eso no sucede (no creo mi propio empresa, no soy un freelancer exitoso, no consigo el trabajo de mis “sueños”) entonces la responsabilidad del fracaso es total y absolutamente mía. Dice Byung Chul:
“Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En esto consiste la especial inteligencia del régimen neoliberal. No deja que surja resistencia alguna. En el antiguo régimen de explotación ajena es posible que los explotados se solidaricen y juntos se alcen contra el explotador. Este es todo ‘el truco’ de Marx. Sin embargo, esta lógica presupone relaciones de dominación represivas. En el régimen neoliberal de la autoexplotación uno dirige la agresión hacia sí mismo. Esta agresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en depresivo”.
Contenido relacionado: ‘Gracias Compañera’: Dentro de la Cumbre Internacional Feminista Zapatista de México
Es como cuando sos gordx y no te entran los talles del probador, y mil situaciones más. Como cuando hay un accidente de avión donde se busca primero culpar al humano a cargo para no evidenciar la falla en el sistema. Por eso, el nuevo campo de batalla del capitalismo es la mente.
Elegí todo
La presente crisis de libertad consiste en que estamos ante una técnica de poder que no niega ni somete la libertad sino que la explota. Veamos un ejemplo concreto: esta publicidad de Movistar. Una chica hippie chic, bailando en medio de humo de colores, con cierta felicidad aparente y una consigna: “Elegí todo”.